La alegría en los niños: aprender a reconocerla y disfrutarla
La alegría es una de esas emociones que solemos reconocer rápidamente en nuestros hijos. Una risa, un salto, una mirada de ilusión o esas ganas de venir corriendo a contarnos algo que acaba de pasar nos dan muchas pistas de cómo se sienten.
Pero estar alegre no siempre significa estar dando saltos o riéndose a carcajadas. También podemos encontrar la alegría en un niño que está tranquilo jugando con algo que le gusta, en la ilusión por hacer un plan especial o en la satisfacción de conseguir algo que llevaba tiempo intentando.
La alegría también está en las cosas pequeñas.
¿Cómo se expresa la alegría en los niños?
Entre los 3 y los 8 años son muchas las situaciones que pueden despertar esta emoción: jugar con los amigos, recibir un abrazo, hacer algo por primera vez, conseguir un pequeño logro, escuchar una canción que les encanta o saber que ese día van a hacer algo que disfrutan.
Y, como ocurre con todas las emociones, cada niño la expresa a su manera.
Algunos corren, saltan, ríen y necesitan contárselo a todo el mundo. Otros simplemente sonríen, buscan un abrazo o se quedan disfrutando de ese momento.
No todos tienen que demostrar la alegría de la misma forma.
Cómo ayudar a un niño a reconocer la alegría
En el día a día, entre el colegio, las tareas, los horarios y las rutinas, no siempre encontramos un momento para hablar de aquello que les ha hecho disfrutar.
Preguntamos cómo ha ido el colegio, si ha hecho los deberes o si ha comido bien, pero no siempre nos paramos a preguntar por aquello que les ha hecho felices.
Y también merece la pena hablar de eso.
Podemos hacer preguntas sencillas como:
- ¿Qué ha sido lo que más te ha gustado hoy?
- ¿Ha habido algún momento en el que te hayas sentido muy contento?
- ¿Qué ha pasado para que te sintieras así?
Con preguntas como estas podemos ayudarles, poco a poco, a identificar qué cosas les hacen sentir bien y cómo experimentan la alegría.
Quizá nos cuenten que se han reído mucho con un amigo, que han conseguido terminar un puzle que les estaba costando o que les ha encantado el rato que hemos pasado juntos jugando.
Y no hace falta que sea algo extraordinario.
Muchas veces la alegría aparece en momentos muy cotidianos.
¿Por qué es importante hablar de la alegría?
Poner palabras a la alegría puede ayudar a los niños a reconocerla y a ser más conscientes de esos momentos agradables.
Cuando hablamos con ellos sobre lo que les gusta, lo que disfrutan o aquello que les hace sentirse orgullosos, vamos descubriendo también qué cosas son importantes para cada uno.
Quizá descubramos que disfruta especialmente jugando con determinados amigos, que le encanta hacer manualidades, que se siente muy orgulloso cuando consigue algo por sí mismo o que espera con ilusión un pequeño momento de la rutina familiar.
Además, compartir la alegría también es importante.
Cuando vuestro hijo llega emocionado para contaros algo y dejáis durante un momento lo que estáis haciendo para escucharle, le estáis transmitiendo que aquello que para él es importante también lo es para vosotros.
No necesitamos organizar grandes planes para buscar momentos de alegría.
Muchas veces basta con prestar un poco más de atención a los que ya tenemos.
Preguntas para hablar de la alegría con los niños
Un buen momento para hablar sobre la alegría puede ser, por ejemplo, antes de irse a dormir, cuando estáis tranquilos y tenéis un rato para hablar.
Podéis empezar con una pregunta sencilla:
“¿Qué ha sido lo que más alegría te ha dado hoy?”
Si no sabe qué responder, podéis empezar vosotros.
Contarle algo que os haya hecho sonreír durante el día puede ayudarle a entender mejor qué tipo de cosas puede compartir.
Después podéis continuar con otras preguntas:
- ¿Cómo sabías que estabas contento?
- ¿Qué notabas en tu cuerpo?
- ¿Con quién te apetecía compartirlo?
- ¿Hay algo que te gustaría volver a hacer?
No es necesario hacer todas las preguntas ni conseguir una respuesta concreta.
Lo importante es crear ese pequeño espacio para hablar de cómo os habéis sentido y recordar juntos algún momento agradable del día.
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Una actividad sencilla para trabajar la alegría en familia
También podéis convertir esta conversación en un pequeño ritual familiar.
Cada persona puede decir una cosa que le haya dado alegría ese día.
Puede ser algo tan sencillo como una broma, un juego, un abrazo, una canción o incluso una comida que le guste.
Si utilizáis las cartas de emociones de Alertio, podéis sacar la carta de la alegría y utilizarla como punto de partida para la conversación.
No se trata de conseguir una respuesta perfecta, sino de tener una excusa sencilla para parar un momento y hablar.
La alegría no significa estar contento todo el tiempo
La alegría no necesita grandes acontecimientos para aparecer.
Puede estar en una tarde de juegos, en una conversación, en conseguir algo que parecía difícil o en ese abrazo que llega justo cuando lo necesitamos.
Ayudar a nuestros hijos a reconocerla no significa intentar que estén contentos todo el tiempo.
Se trata, simplemente, de ayudarles a prestar atención a aquello que les hace bien, disfrutarlo y compartirlo.
Porque cuando aprendemos a reconocer la alegría, también aprendemos a darle un poco más de espacio en nuestro día a día.
Y muchas veces, cuando miramos con algo más de atención, descubrimos que estaba ahí mucho antes de que nos parásemos a nombrarla.
Escrito por
Emilia Écija Pallarés
Psicóloga Educativa y Neuropsicóloga
Nº colegiado/a: AO12817
Almería
Las cartas Así me siento incluyen la emoción de la alegría, ilustrada para que tu hijo la reconozca y la nombre con facilidad. Un buen punto de partida para seguir practicando este tipo de conversaciones en casa.