¿Cómo sé si mi hijo está nervioso?
Al igual que tú sientes nervios en algunas situaciones, tu hijo o hija también. Aparecen cuando algo importante para ellos va a ocurrir y no saben exactamente cómo será: primer día de colegio, conocer a alguien nuevo, hablar delante de otras personas, hacer algo por primera vez o enfrentarse a una situación que le preocupa. Es una emoción totalmente humana: el cuerpo se prepara para atender y responder ante algo nuevo, importante o desconocido.
Los nervios no siempre se expresan diciendo "estoy nervioso"
En los niños y niñas de entre 3 y 8 años, la capacidad para identificar con total claridad las emociones no se encuentra totalmente desarrollada. Es por ello que en muchas ocasiones sus gestos les darán más información que sus mensajes orales. En el caso de los nervios, los observarás en su comportamiento más que en sus palabras. Podrá estar más quieto de lo habitual o, por el contrario, moverse constantemente, hacer muchas preguntas, querer saber qué va a pasar exactamente o necesitar estar más cerca de ti para regularse.
Cada niño puede expresar los nervios de una manera diferente.
También puede mostrarse irritable, llorar con facilidad, decir que no quiere hacer algo, evitar una situación o incluso quejarse de dolor de cabeza o de barriga. Algunos niños y niñas se quedan en silencio y parecen no querer participar, mientras otros hablan muchísimo, se ríen o hacen bromas.
La importancia de comprender lo que nos pasa
Cuando tu hijo o hija aprende a reconocer la emoción de los nervios, comienza a entender mejor lo que le pasa. De ahí la importancia de que hables con ellos. Ayudarles a ponerle un nombre les ayuda a que esta sensación que puede parecer extraña o desagradable tenga un significado:
"Esto que sientes son nervios."
Y, sobre todo, lo que les permite descubrir es que estar nervioso no significa que no pueda hacer algo. Los nervios pueden estar ahí y, aun así, podemos seguir.
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Cómo abrir la conversación esta noche
¿Qué puedes hacer tú para acompañarle?
Puedes empezar la conversación de una manera muy sencilla, no necesitas buscar el momento perfecto ni sentarte a tener una gran charla. Hazlo de una forma más natural e informal. Puedes utilizar la carta Alertio de nervios durante un momento de juego o tranquilo, por ejemplo, antes de dormir. Enséñasela y pregúntale:
"¿Alguna vez te has sentido así, como el Ratoncito?"
"¿Qué pasaba cuando te sentiste así?"
Si no sabe qué responder, puedes ayudarle explicando una situación con la que pueda sentirse identificado:
"A mí también me entran nervios a veces, por ejemplo, cuando tengo que hacer algo que me importa mucho, en mi primer día de trabajo, cuando no he hecho muchas veces una cosa, cuando hay muchas personas delante de mí, etc.".
Esto le ayudará a normalizar situaciones en las que se sienten nervios, además de ver que es algo que también les pasa a los adultos y no solo a los niños. Le ayudará a exteriorizarlo y a identificarlo.
También puedes preguntarle cómo nota los nervios en su cuerpo:
"¿Dónde los notas? ¿En la barriga? ¿En el corazón? ¿En las manos?".
Así, poco a poco, aprenderá a identificar sus propias señales y cómo se manifiestan los nervios en su cuerpo. No es necesario intentar que los nervios desaparezcan inmediatamente. Lo importante es acompañarle, escucharle y transmitirle que puede sentirlos sin tener que asustarse por ellos.
Puedes cerrar la conversación con una frase sencilla:
"A veces estar nervioso significa que algo nos importa. Y aunque tengamos nervios, podemos intentarlo".
Haz que se sienta acompañado y seguro mientras tiene esa emoción y no la invalides.
Aprender a reconocerlos, no a evitarlos
Porque aprender a reconocer los nervios no consiste en dejar de sentirlos, sino en descubrir que podemos sentirlos… y aun así avanzar.
Escrito por
Elsa Neyret García
Psicóloga General Sanitaria
Especializada en intervención infantil y juvenil
Las cartas Así me siento incluyen la emoción de los nervios, ilustrada para que tu hijo la reconozca y la nombre con facilidad. Un buen punto de partida para seguir practicando este tipo de conversaciones en casa.